CAPÍTULO 8 - DE A TRES

Foto tomada por mi amo.
Encontramos la pieza faltante que tanto buscamos de nuestro rompecabezas. Hoy fuimos tres.
Días atrás suena mi celular, mi amo, diciéndome que ya estaba todo listo, que el trío estaba próximo a suceder. Debo confesar, que me sorprendió, no me lo imaginaba tan pronto, pero estaba preparada, siempre lo estoy para Él.
Miles de veces pensé en ese día, la idea deambuló sin parar por mi cabeza desde que Él me dijo de hacer esto, hace mucho tiempo ya. Pero ahora era un hecho, y era momento de pensar en claro cada cosa que iba a hacer, cada paso que iba a dar y cuál iba a ser mi rol en este juego.
Desde que lo dijo imaginaba la escena una y otra vez en mi cabeza, creo que solo era para convencerme de lo que debía hacer. Fumando, mirando los autos pasar, pensaba en besarla, muy suave, así debía ser el primer beso.
¿Mi tarea como esclava? Hacerla disfrutar como nunca antes lo hizo. ¿Lo logré? , sí, de eso estoy segura. Era su primera vez con una chica, la mía también; así como el primer trío de ambas. Podría decirse que fue una doble primera vez para nosotras, excitante como ninguna en todos los sentidos.
Comenzamos a conocernos, todos creímos necesario que ambas nos conozcamos un poco de antemano, eso haría todo más ameno. Conversamos así los tres, de la vida y de lo que íbamos a hacer, con mucha soltura y, obviamente, tensión sexual.
A veces parecía lejano, otras veces no, así fueron los 3 día siguientes a nuestra primer conversación. Hasta que decidimos que había que hacerlo, que ya era el momento.
Tomé el colectivo a las tres de la tarde, muchas coincidencias creería yo. Y ahí empezó esta nueva aventura, este nuevo juego que debía jugar, y del cual, no había marcha atrás.
Llegué y debo confesar que la ansiedad me estaba destrozando por dentro y por fuera, mi cara era un mero reflejo de cada una de las cosas que sentía. En cada paso que daba, sentía a mi corazón latir más de prisa, un sinfín de emociones giraban en torno de mí. No sabía que pensar, en realidad no había nada que pensar, ya estaba todo dicho.
Esperé a mi amo, como siempre, en el mismo lugar, llegó, fui hasta donde estaba, con un poco de torpeza, acrecentaba mi nerviosismo. Subí con Él, me dijo “la vamos a buscar”, en ese instante mi mente se puso en blanco, desde ahí no pude pensar más nada, desde ahí fue todo instinto, sentir y excitación.
A decir verdad, entre cada una de estas líneas hay un suspiro, que me recuerda lo que sentí, lo que experimenté, en cada uno de los momentos.
En el camino, recibí una dosis anticipada de golpes, mi amo quería excitarme, lo estaba logrando cada vez más. Llegamos a su casa, la esperamos y subió con nosotros. El nerviosismo impedía que dejemos de hablar de cualquier cosa que se viniera a nuestra mente y así lo hicimos hasta llegar a la casa de Él.
Bajamos los tres, disimulando, había gente, nosotras nos hicimos pasar por chicas que venían a una reunión, con sus carpetas, sonriendo. Dejando en la camioneta la mochila, y mí nueva adquisición, la caja negra en la que llevo todas nuestras cosas.
Nos quedamos solos. Fui a buscar las cosas, los dejé adentro. Volví y no estaban. Termine de acomodar mis abrigos. Mí amo me había llamado ya, no lo había escuchado bien, volvió hacerlo y fui hasta donde estaban ellos. Besándose en la oscuridad de la habitación entre la pared y el ropero. Sin vacilar, fui con ellos, la besamos, juntos. Ella dudo por un instante, sin embargo, haciéndome la que ignoraba la situación, comencé a besarla, lentamente, mí amo detrás de ella, tocándola, excitándola. Yo frente a ella, haciéndola descubrir un nuevo mundo junto a mí amo y a mí. Ella era nuestro elemento faltante, lo teníamos con nosotros, íbamos a hacer que disfrute.
Entre beso y caricia, metí mí mano debajo de su remera y comencé a tocarle sus pechos, suaves, firmes, quería todo de ella. Él nos tocaba a las dos, cada vez me excitaba más y más.
Mí amo nos dejó solas. Seguimos besándonos, dejamos todo lo suave y dulce del principio, cada vez más fuerte, cada vez más agitadas, eufóricas. Fuimos a la cama. Le saque su remera, ella la mía, nos desnudamos como expertas, sin titubear en nada. Yo y una chica, desnudas, en la misma cama, besándonos.
Comencé a besarle el cuello, lentamente, bajando hasta su pecho, le gustaba y a mí me gustaba hacerlo, se sentía lindo, era algo nuevo y distinto. Me empezó a tocar, vio que estaba muy húmeda, estábamos excitadas. La acosté y me subí sobre ella y empecé a fregarme por su vagina, mojada, como la mía. Se sentía rico.
Vuelve mí amo, desnudo, se une a mí, empieza a besarla, cada uno comienza a besarle uno de sus senos, nos besábamos también nosotros, la tocábamos, ella disfrutaba, lo hacía realmente.
La hace poner en cuatro y comienza a follarla, muy duro. Yo debajo de ellos, chupándoselas a ambos cada vez que su pene entraba y salía de ella, sin parar, ninguno de los dos. Mi amo hace que chupe su pene, intensamente, como siempre lo hago. Me da vuelta hacia Él y comienza a penetrarme muy fuerte, mientras ella me besa, despacio, suave.
Vuelve a agarrarla a ella, esta vez sexo anal, quedo debajo de los dos, sintiendo el movimiento de sus cuerpos encima mío. Seguimos besándonos sin parar, ella gozando de Él y yo disfrutando de ella.
Mí amo nos eyacula en nuestros rostros mientras tocábamos nuestras vaginas, llenas de semen las dos, continuábamos tocándonos y besándonos, sintiendo el gusto en nuestras bocas. Nos excitó sentir el semen recorriendo nuestros rostros, esparciéndolo con nuestras manos. Fue tan intenso.
Después de eso, nos relajamos los tres, ellos fumando, yo mirándolos muy detenidamente, conversando también. Soy buena haciendo masajes, así que era hora de que ella los conozca.
Puse crema en mis manos, ella acostada boca abajo, corrí su pelo, y empecé a hacerle masajes en la espalda, primero sentada encima de sus nalgas y luego sentada a su lado con las piernas de mí amo sobre mí,  recorriendo todo su cuerpo, cual escultor recorre la silueta de su obra.
Se dio vuelta y continúe con sus pechos, sin parar, en círculos, subiendo y bajando mis manos, rozando intencionalmente su vagina, muchas veces, queriendo que se excite. Dibujaba sin parar con mis manos su cuerpo, fue algo hermoso. Así pasamos el rato, entre conversaciones y besos los tres.
Después de relajarnos, mí amo comenzó a follarme en cuatro, esta vez ella quedó abajo, mientras escuchaba mis gemidos en su oído y me besaba. Qué excitante que era.
Mí amo me hizo que lo montara sin parar, después de eso, nos dejó besándonos. Sabía que iba a hacer. Fue a buscar el látigo, íbamos a mostrarle lo que hacíamos. Así que mientras yo estaba sobre ella, Él me pegaba fuertemente en la espalda sin piedad. Pedí que me pegara con la fusta, deseaba tanto eso. Me puse de espalda a ellos, boca abajo y les pedí por favor que lo hicieran, Él con el látigo, ella con la fusta. Podía sentir cada uno de los golpes, más intensos los de mí amo, muy suaves los de ella. Era tan excitante. Me di vuelta y le pedí a mí amo que me pegara hasta que alcance mí orgasmo. Fue tan perfecto.
Él comenzó a penetrarla, quedé debajo de ellos, chupándoselas nuevamente, amo hacer eso, hasta que Él eyaculo nuevamente, está vez en mí rostro. Yéndose y dejándonos solas.
Nos besábamos, no se por qué motivo no podíamos dejar de hacerlo, nos gustaba. Se sentó. Me dijo que me siente sobre ella y que me frote mucho, mucho y así lo hice, sin parar, una y otra vez, sintiendo su respiración agitada en mí oído, volví a terminar.
Y así fue mí primera vez con una chica y mí primera vez en un trío. ¿Volvería a hacerlo? Sin dudas. No renunciaría nunca a esa excitación, ni al placer que sentí al complacer a dos personas, mí amo y nuestra pieza faltante.
Nuestras fantasías son de nunca acabar, no descubrimos nuestros límites, no quiero que existan. No quiero hablar de ellos. Esto nos lleva a apostar cada vez más alto, y nosotros estamos dispuestos a aumentar la apuesta.

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