CAPÍTULO 4 - LA VIOLACIÓN

Nunca imaginé que sucedería esto. Nunca pensé que a mí. Pero acepte. Desesperada, confesando que también lo había pensado y repensado mil veces. Mí amo quería violarme. No podía parar de pensar en eso. Era una locura, pero lo que era más loco es que los dos habíamos pensado lo mismo. Y sigue esa extraña conexión, como si nos conociéramos desde siempre, sabiendo de nuestros deseos.
Fue una semana eterna. No dejaba de divagar en mis pensamientos. Tanta era mí excitación que acostada, casi en un éxtasis, comencé a masturbarme, no podía dejar de pensar en Él, en sus besos, en como me agarra por la espalda cada vez que me ve, en cómo mí corazón late cada vez más fuerte cuando escucho su respiración.
Y llegó el día de nuestro encuentro. Todo perfectamente en su lugar, cada cosa precisa, no había nada que faltara.
Hoy lo esperaba, distinta en todos los sentidos. Física y psicologicamente. Respecto a lo primero, ya no era más castaña oscuro, volví a ser rubia, Él lo sabía, pero nunca está de más la buena imagen. Y respecto a lo segundo, estaba preparada para todo lo que sucediera, realmente era así, quería vivirlo con Él.
Lo esperé de rodillas con un vestido blanco y con mi porta ligas y medias negras, y nunca pueden faltar unos buenos tacos aguja. Así, sumisa, rendida a lo que iba a pasar, lo esperé.
Volvió a pasarme lo mismo que la vez anterior, escuché que llegó el ascensor, mí corazón se paralizó. En está oportunidad fue diferente, todo lo era, corría más adrenalina de lo normal, creo que tenía miedo de lo que iba a pasar.
Entró, me tomó por la espalda agarrando con mucha fuerza mis pechos, mí respiración jadeante, así como la suya se unieron al compás. Sentía que mis piernas no iban a responderme, casi que fue así.
Comenzó a besarme el cuello, me dio vuelta , me empujó al piso, y me empezó a besar con euforia en la boca, lo había extrañado, no sé si era lo correcto, no sé qué estaba bien o mal, lo deseaba, mí cuerpo lo hacía.
Con sus manos, firmes, recorría todo mí cuerpo. Con su boca me mordía, sí así como leen, me mordió. Me excite, Él también lo hizo. Corrió mi tanga y me penetró con una intensidad que nunca lo había hecho.
Sentí el mundo bajo mis pies. Mí amo es la perfección.
Luego de eso, me obligó a practicarle sexo oral, esto era una violación, debía actuar cómo si no existiese mí consentimiento, y así lo hice. Me introdujo su pene erecto en la boca, hasta la garganta, haciendo imposible que respire. Estaba más excitada.
Me tomó de los pelos, me arrastró por el piso, tomó el látigo y comenzó a pegarme con una intensidad que nunca había sentido, quería resistirme pero a la vez no, no quería dejar de sentir eso sobre mí piel.
Sigue besándome. Me levanta de los pelos, me apoya contra la pared y vuelve a penetrarme.
Nunca sentí algo así, no quería dejar de sentirlo. En cada encuentro las emociones son diferentes, cada sesión es diferente, todo siempre es único, irrepetible, inolvidable.
Volvió a empujarme al piso, arrancó toda mí ropa, destrozó mis medias, hizo que le saque su ropa. Recuerdo esto y un sinfín de emociones recorren mí cuerpo. Escuchar el desgarro de las telas, el jadeo del amo al hacerlo. Necesito que vuelva a suceder, de cualquier forma, en cualquier situación.
Tomó la fusta. Yo con mí ropa maltrecha, en el piso, con miedo. A pesar de estar preparada, estaba asustada. El amo estaba descontrolado, nunca lo había visto así. El miedo me generaba más adrenalina, querer más, cada vez más. Él se sentía descargado, Él lo necesitaba, está semana más que nunca.
Me toma por el cuello, me lleva a la cama. Me pone boca arriba y me obliga a practicarle sexo oral, cada penetración con mayor intensidad, las lágrimas corrian por mí rostro, no podía respirar, pero no quería que se detenga.
Comencéa pasar mí lengua por todo su pene, testículos por su ano. Quería volverlo loco, quería que experimente sensaciones como las que yo tenía.
Continúe succionando su pene, comenzó a tocarse e hizo que trague su semen, así lo hice.
Esta sensación es única.
Terminó mí violación, el amo satisfecho, obliga a asearme, Él lo hace junto a mí.
Volvemos a la cama. Necesita masajes el amo, los necesita y yo se los hago.
Deseo tener sexo con Él, nuevamente. Y así fue.
Comencé con sexo oral, sé que eso es lo que mejor puedo hacer para comenzar. Me subí sobre Él, saque mí toalla y comencé a montarlo con tanta intensidad, lo deseaba tanto. Deseaba tener un orgasmo, deseaba que mí amo me haga tener un orgasmo, y así fue como son frenar, a un ritmo incansable alcance mí máxima excitación.
El amo me dio vuelta, me puso en cuatro, y comenzó a penetrarme, tomo el latigo y amenazó con pegarme si desobedecía, no debía hacerlo. No quería que se detuviera.
Fue el mejor sexo de mí vida. Mis marcas no son las mismas. La intensidad de este encuentro no era la misma. Nos deseábamos, nos necesitábamos, queríamos está violación, queríamos este sexo, lo tuvimos.



Comentarios

  1. Excelente narración, sumisa como quisiera estar en tu lugar y vivir en carne propia ser violad@ por tu macho dominante, felicitaciones.

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    1. Sentir así no tiene precio. Gracias por leernos.

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